MCM

MCM

jueves, 27 de octubre de 2016

Aunque no lo creas, cada año se hace más dura tu ausencia.

Cada día me acuerdo de ti, de tu risa, de tu sonrisa y de tu olor. 
Añoro tus bromas, tus gracias y sobretodo tu pasión.
Cuidábamos de ambas, nos queríamos y el tiempo nos la jugó. 

Han pasado ya cuatro años desde tu despedida y no hay un solo día que no me arrepienta de no haberte dado tantos abrazos como segundos tiene el día. 
Abuela cuanta falta me haces. 
Me enseñaste a querer, a pasar página y a reflexionar aprendiendo incluso a perdonar. 
Fuiste frágil fuera pero en tu interior dura, hercúlea. Has siendo y siempre serás mi heroína, mi pilar base y mi amparo en tiempos de guerra. 
Aun siento y escucho tu voz, en mis sueños, noto tu piel, tus caricias con sabor a caramelo. Noto tus besos de cariño. 
Se que ahora descansas, que tu cuerpo no es tu castigo y que tu alma es más libre que nuca.

Porque puedo verte en las flores de la iglesia junto a tu casa, esas que te encantaban con olor a lavanda. Puedo verte en tu sillón, en tu casa, en cada cono de helado cuyo pico del final iba siempre destinado a tu perro, el que acompaña cada día. 
Puedo verte en cada uno de los botones que tú me enseñaste a pespuntear. 
Puedo verte cada día en cada parte de mi vida por que siempre estarás.

Te echo mucho de menos.

Te quiero abuela. 

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