MCM

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viernes, 4 de noviembre de 2016

Duelo.

Creí que nunca me atrevería a decir esto. Supuse que jamás me arriesgaría a que de mi boca saliesen estas palabras tan rotas como está mi corazón.
Estoy rota en dos pedazos. Como si fuese porcelana, aunque fijes las dos partes siente hallándose la cicatriz.
Tal vez son las miles de ocasiones en las que me he encontrado sola, en las que me he sentido un lastre, un ancla que obstruye la travesía e impide llegar a tu objetivo.
Me he sentido ausente de tus planes, de tu futuro. Envuelta en duda y en dolor que me desgarran por minuto de lucidez.
La ansiedad me consume como si de un cigarrillo se tratase, con cada calada que das voy llegando poco a poco a mi final, a la boquilla cual amargo sabor me precipita al olvido.
Siento frío. Ya no arropas mis noches con tu piel, ni acaricias con tus besos mis labios.
Solo complaces mi deseo.

Hace unas noches sentí como me ahogaba. Me dí cuenta de que mi muralla caía y te proclamabas vencedor desentendiéndome y celebrando mi derrota.
Siempre pensé que jamás permitiría ahogarme en mi misma, permitiéndome sentirme inferior o suspirar por ti.
He sido fuerte, tenaz, implacable toda mi vida. Jamás descuidé las puertas de mi castillo. Nunca permití que mis fuerzas flaquearan aumentando mis defensas... pero has derribado mis murallas.

No puedo más. Estoy desatendida, enfadada, triste y rota...
Estoy sola.
Pero yo soy la culpable. Es tiempo de tomar medidas.
Es tiempo de cambio.

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La gente se obceca pierde el control de la situación y comete errores. Pero el mayor error de todos... es saber cual es el error e ignorarlo.