MCM

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martes, 29 de noviembre de 2011

Relato de una naufraga.

Hay veces que en la vida, no sabes como actuar frente a algo por temor a que no salga como esperas. Pero el mayor equívoco se encuentra en no intentarlo, porque te puede llegar a marcar de tal manera, que te haga sentir la persona más afortunada de este mundo. Puede que te sientas en la cima de lo verdadera mente importante o solo en el comiendo, pero todo sirve de algo. He permanecido en el origen durante muchísimo tiempo, y tú has logrado guiarme hasta la cúspide.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Vive cada momento como si fuera el último y aprende de él lo máximo posible.

Un Lunes 3 de octubre de 1994 entre huelgas de taxis y protestas de banqueros nació una niña con dos mofletes como panes. Una joven enrabietada, caprichosa, arisca y desinteresada. A medida que esta crecía y se daba cuenta poco a poco de la realidad cambió. Dejó los caprichos a un lado, modificó su forma de pensar y apreció cada momento regalando abrazos por do quier.
Un día cuando esta chica tenia seis años decidió hacer una pequeña escapada con una amiga de la infancia. Caminaban tranquila mente por la calle de su barrio y dos horas más tarde, dispuestas a regresar aparece su madre envuelta en lágrimas y llena de agobio. La joven no comprendía que ocurría, no sacaba una conclusión clara. Su madre entre lágrimas le gritaba y se desesperaba. Al poco tiempo comprendió que el amor de una madre hacia una hija es infinito, no tiene limites. Esta fue la primera lección de su vida.
6 años mas tarde emocionada por su cambio a un colegio superior y entristecida por la pérdida de amigas por ello se disponía a emprender una nueva vida de estudiante. Tres meses después tras mil intentos por organizar una sola quedada con todas ellas comprendió que los amigos de verdad permanecen a tu lado y solo se cuentan con los dedos de una mano. Esta fue la segunda lección de vida.
Llegaron los preciados 15 años, tan maravillosos para algunos y tan amargantes para otros. Un apacible día soleado, nada de viento, temperatura media de 30º... precioso día. Ella se viste, se arregla, todo perfecto. Y ¡ZAS! la primera en la espalda, nada mas y nada menos. Una clavada que desgarró la tez por completo. La confianza, tú confianza, solo la pueden poseer unos pocos. Siguiendo la 2ª ley de vida se olvido de que no solo hay dos, cuidado en quien confías y en quien te apoyas porque hasta tu sombra te abandona en la oscuridad. Tercera ley de vida.
Un años después, 16 primaveras... aprendió la más importante respuesta a las preguntas de la vida, la respuesta a ese ¿por que?... Pensamos que todo lo bueno nos llega por arte de magia, sin tener que esforzarnos ni nada parecido. Que la vida en solo andar, andar y anda sin tener que bordear ningún bache. Que ilusos... Con 16 años, aprendió que la vida no da algo sin esforzarte por conseguirlo. Y que esta no da segundas oportunidades.
Décimo secta temporada de la vida. No diré que se puede sentir mal, porque en este periodo de vida te sentirás mal. No diré que puedes caer una y otra vez, porque caerás. No diré que puedes querer hasta perder la vida, porque querrás, ni que puede que derrames lágrimas porque seguro que lo harás. Es así que la lección no es saber controlar como te sentirás, si saber como caer, ni llorar demasiado, no. La lección es que pase lo que pase vendrán tiempos mejores, tiempos en los que esas lágrimas no estarán fabricadas con el tejido del dolor, si no de alegría.

Aun quedan mil batallas por librar, mil lecciones por aprender. Una vida entera por delante.
La gente se obceca pierde el control de la situación y comete errores. Pero el mayor error de todos... es saber cual es el error e ignorarlo.