MCM

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Shakespeare.

El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.

El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.

Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.
 
Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
 Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.


La gente se obceca pierde el control de la situación y comete errores. Pero el mayor error de todos... es saber cual es el error e ignorarlo.